El calvario del gas domestico

 

Ideas para un Táchira posible

El calvario del gas

Juan Alberto Sánchez García

La distribución del gas llamado comúnmente doméstico en Venezuela, se hacía a través de pequeños distribuidores, abastos y bodegas, a nivel de las ciudades, los pueblos y caseríos, con la particularidad de ser un servicio con un alto grado de eficiencia y puntualidad, lo cual le garantizaba al usuario la tranquilidad y la calidad de vida suficiente para contar con un bien muy preciado y de carácter casi que obligatorio en nuestras casas, pues sustitutos como el kerosene o la leña pasaron en buena medida a formar parte del recuerdo del hogar venezolano.

Los cambios políticos vividos en estos 14 años, han puesto a la sociedad venezolana frente a una nueva realidad, muchas de las medidas y acciones tomadas por el fallecido Presidente Hugo Chávez, y hoy por el actual Presidente Nicolás Maduro, fueron y son acertadas y muy aplaudidas, por vastos sectores de la población, por la pertinencia de las mismas y por la necesidad del cambio añorado por mucha gente, que acompaña esta esperanza de cambio.

Hoy la situación de la distribución del gas en el país y en el estado Táchira está en manos de la principal corporación energética venezolana PDVSA, con la creación de una empresa o filial llamada gas comunal, que presenta una situación de operatividad y logística que deja mucho que decir y que debe llamar a reflexión al gobierno nacional a los gobiernos regionales y municipales, pues se esta presentando una situación que ya raya en lo critico, la distribución y el servicio de gas se ha venido desmoronando paulatinamente en la prestación del servicio, formando en el común del pueblo una matriz de opinión muy negativa, no habiendo razones de ningún tipo para tal situación, lo que inclusive a muchos candidatos recientes que optaban a una alcaldía, les costó en alguna medida su derrota por lo pésimo del servicio de distribución del gas comunal en su municipio.

Por seu usuarios de este servicio, espectadores de “los operativos” montados en estos días cercanos a la navidad y año nuevo en los pueblos del Táchira, para venderle el gas doméstico al pueblo, donde las personas tuvieron que llegar a las cuatro de la madrugada con su bombona de gas, a las plazas y canchas deportivas a hacer cola, ahí donde se vendería el gas y se creó un verdadero caos, señoras y personas mayores que no podían mover una bombona de gas, gente joven y niños ayudando a los mayores a obtener su bombona, vías públicas colapsadas y pare usted de contar lo que vivió la gente del común en estos días; y vale la pena preguntarse: es esto eficiencia? Es esto calidad de vida? Es esto un operativo justo y humano para la gente? Es esto lo que el pueblo quiere? Indudablemente que no, y si se eliminó el servicio que prestaban otras empresas, fue para hacerlo más autónomo, mas eficiente, mas seguro y para mejorar la calidad de vida de los Venezolanos.

No debe interpretarse este planteamiento como la necesidad de volver al pasado; no! Debemos apuntar al futuro de un servicio público que le se preste al pueblo en forma pulcra, eficiente, que sea modelo para copiar hasta en otros lugares, que sea una autentica cogestión Estado – Comunidad, que nadie tenga que estar recordando el pasado para sentir rabia por el presente, y esto se puede y debe lograr, aquí no valen las excusas, porque como dice el refrán popular: desde que se inventaron las excusas, todo mundo queda bien; aquí se trata definitivamente de lograr un servicio público de distribución de gas de gran altura que nos eleve la calidad de vida, que nos enorgullezca a todos y que nos sirva de ejemplo; ahora bien, esto no es posible? Por qué? Que nos está pasando? Donde está la falla? Aquí como dicen los entendidos en planificación hay que hacerle un proceso total de reingeniería a este modelo de distribución de gas, que funciona muy mal y aplicarle un análisis de (FODA) Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas.

Este periódico ha hecho varios reportajes sobre el viacrucis para comprar gas doméstico y no se ve por ningún lado la respuesta oficial, que indique una clara señal de que este problema se va a solucionar, y lo más grave es que el tiempo va pasando y pareciera que nos vamos resignando y acostumbrando a convivir con servicios públicos de tan mala calidad, a andar literalmente persiguiendo al camión distribuidor de gas, situación por lo demás grave de un pueblo que se acostumbre a vivir de rodillas, a no importarle que las cosas no funcionen como debe ser, a no reclamar y protestar por el mal funcionamiento de las cosas, a ser conformista, “ser eficiente hoy ya no es una ventaja, sino un requisito”

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