Bachaqueo online

Juan Alberto Sánchez García

Pudiera decirse que “el Bachaqueo” se convirtió en un modo de vida normal y cotidiano en un vasto sector de la población venezolana, el desastre actual de la economía del país es la madre y paridora de esta criatura, que hace y deshace a lo largo y ancho del territorio nacional, y que en todo caso la culpa no es del ciego, sino de quien le da el garrote.

El institucionalizado sujeto hombre o mujer “bachaquero” no obedece a esa fanfarria ya caduca de la guerra económica, a la que todas absolutamente todas las encuestas y hasta en los estratos pobres le dan poca credibilidad; hay que ir a la medula del problema estructural de la economía y hacerse un acto de contrición, para ver lo que realmente está aconteciendo.

La mayoría del grueso contingente hoy dedicado a esta labor de bachaquear, lo integran los estratos de menos recursos de la población, y si no es cierto revisen para que vean quienes son los que se dedican a esta actividad, los que siempre han sido excluidos antes y ahora, a quienes solo le arrojan migajas disfrazadas con publicidad y son bienvenidos sí y solo sí en eventos electorales.

Lógicamente que en una economía de guerra como la que prácticamente vive Venezuela, donde la escasez frentea el día a día de casi todos los venezolanos de cualquier estrato, la alternativa que salió a relucir fue la del famoso “bachaqueo” donde se ha tejido una red de comercialización tan perfecta que no ha habido hasta ahora instrumento alguno que lo haya podido contrarestar; pues son ellos los primeros y mas eficientes suministradores de cualquier artículo, ya que tienen sincronizada y bien aceitada con billete la cadena comercializadora.

Esta distorsión a hecho común estar en una cola llevando sol y ahora un poquito de agua como una teja, para ver entrar y salir de los locales comerciales a funcionarios públicos y militares de diferentes rangos, con bolsas negras a reventar y su cara muy sonriente como sugería la inefable y recordada ex candidata a diputada “cola sabrosa” mientras que el pueblo tiene que sufrir el rigor inhumano hasta del marcaje de un numero en su piel para poder comprar un artículo de primera necesidad.

Pero ahora, aprovechando el uso de herramientas tan eficientes y rápidas como las redes sociales, aparecieron los “bachaqueros online”, quienes tienen cadenas de números telefónicos registrados y todos los días lanzan virtualmente los productos en venta y en Bs por unidad: crema dental a 1 mil 500, jabón para baño 850, kilogramo jabón en polvo 950, lavaplatos crema 950, mayonesa 1.850, afeitadoras paquetes de tres unidades 1.300, suavizante para ropa de dos litros 2.800, papel tóale 4 rollos 1.500 y además tienen el empacho de decir en la cadena: “esta mercancía se vende a partir de tres unidades y por favor ya está bueno de tanta preguntadera y nada que compran” y es tal su poder de venta que imponen condiciones, unido también al cambio o trueque de un producto por otro.

Y es que no puede haber respuesta contundente del gobierno a esta otra modalidad de mercado libre online, si el aparato productivo público y privado sufre de la misma enfermedad: falta de divisas para importar materia prima y producir en calidad y cantidad, en un país que lo único que produce y exporta es petróleo; con el aderezo de que el año pasado según reseñaron las propias organizaciones gremiales, bajaron la santa maría 28 mil empresas grandes, medianas y pequeñas.

Están desapareciendo hasta las tradiciones culinarias de los pueblos, pastelerías y panaderías cerradas porque no hay insumos básicos para producir, tales como harina, margarina, azúcar y aceite; ventas de comida que los costos las quebraron, chicheros que no encuentran maíz, azúcar y hasta vasos plásticos; las quesadillas, almojábanas, mantecadas, acemas con chicharon, tortas y arepitas de harina, en fin, por donde usted meta la cabeza para emprender un sueño le dan el garrotazo; por esa razón muchos tienen que migrar al bachaqueo que generó toda una sofisticada red, cuya eficiencia no necesita anteojos, pero con la perversa especulación convertida prácticamente en un asalto al bolsillo del venezolano y ganancias nunca pensadas en el bachaquerismo, que son los verdaderos factores que sí inciden en lo que llaman inflación inducida.

Al llegar al mercado público se encuentra la lista de los llamados “precios justos” por ejemplo harina precocida paquete de 20 unidades 380 bs y al entrar a comprarla vale 19 y 20 mil bolívares; entonces ¿qué está pasando?, ¿en manos de quienes estará quedando tan abismal diferencia de precio que lesiona a los consumidores y a las empresas públicas y privadas que producen esta precocida harina?

El país solo superará esta pesadilla convertida en realidad, cuando vuelva a tener los niveles de producción requeridos por la población, y para ello sigue haciéndose urgente que el gobierno entienda la grave situación y que los empresarios depongan también su actitud; de no ser así al pueblo venezolano solo le espera un tremendo barranco que está a muy pocos pasos, con la participación activa de los bachaqueros online.

©JASGMAYO2016

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