Reloj del pueblo

El reloj de la iglesia Matriz del Espíritu Santo de La Grita

Juan Alberto Sánchez García

En 1.933, dado que ya la iglesia estaba construida y tenía en su torre principal los espacios previamente diseñados donde luego se colocaría un reloj; un grupo de Gritenses se organizaron en una “Junta Promotora” con el objetivo de adquirir el reloj.

Esta junta comienza a motivar a los habitantes del pueblo de La Grita en especial a los comerciantes y personas pudientes, a quienes les explicaban la necesidad y utilidad que había de que la iglesia principal y el pueblo contaran con este valioso instrumento.

Y para dar el ejemplo de colaboración, interés y desprendimiento, un grupo de personas hicieron los primeros donativos tal y como lo reseñó el periódico La Verdad en su edición N° 8 del 26 de julio de 1938

Hermanos Luis y Eutimio Gandica …. Bs 200,oo

Inocentes Méndez Noguera y obreros …. Bs. 182,00

Monseñor Acacio Chacón …. Bs 50,oo

Dr. Luis Sardi …. Bs. 50,00

Benjamín Guerrero …. Bs. 30,oo

Dr. Secundino Lázaro …. Bs. 30,oo

José Manuel Sánchez …. Bs. 10,oo

Genaro Méndez Moreno …. Bs. 10,oo

Marcos Mogollón …. Bs. 10,oo

Pedro García …. Bs. 10,oo

Simeón Contreras …. Bs. 10,oo

José Moreno …. Bs. 10,oo

Pbro. Luciano Márquez …. Bs. 5,oo

Efraín Contreras …. Bs. 5,oo

Ángel María Urrea …. Bs. 2,oo

Florencio García …. Bs. 2,oo

Macedonio Medina …. Bs. 2,oo

Francisco Guerrero …. Bs. 1,oo

TOTAL ………………. BS. 691,oo

Esta primera acción emprendida por la junta promotora les animó a seguir gestionando el reloj, por lo que solicitan una cotización a la empresa mercantil Alemana con sede en Caracas llamada Gathmand & Hermanos, la que diligentemente en el mes de febrero del año 1936 les responde la solicitud y les indica que tienen toda la disposición y responsabilidad de venderles el reloj y que su costo son 34 mil bolívares.

Los integrantes de la junta “Pro Reloj” se reunieron y sencillamente quedaron mudos con semejante cantidad de dinero que costaba el reloj. Hubo desconsuelo, los ánimos se cayeron en algunos de ellos y llegaron a la conclusión que era una misión casi imposible lograr el objetivo de que la iglesia señorial de La Grita tuviera su reloj.

Pero surgió la iniciativa de visitar el Presidente del Estado Táchira, General José María García, a quien le hicieron la petición en nombre del pueblo de La Grita, poniéndole de primero al Santo Cristo, pues este reloj sería colocado en la iglesia que albergaba la imagen milagrosa, a lo que el Presidente del Táchira no tuvo absolutamente ninguna objeción, además de ser creyente y devoto del Santo Cristo.

Lamentablemente el General José María García fue sustituido en el cargo por lo que la junta promotora rápidamente se dirigió a las nuevas autoridades del gobierno del Táchira, con la sorpresa de no haber quedado asignada alguna partida específica para la compra del reloj.

Retornan a La Grita se reúnen y ofrecen la mala noticia, por lo que los jóvenes Gritenses Vicente Arellano y Genaro Méndez, llenos del mayor optimismo sugieren enviarle a Caracas una carta que incluía la cotización del reloj al General José María García, en la que le explicaban todo lo sucedido y éste muy amablemente les respondió la misiva comprometiéndose de su propio peculio a comprar el reloj.

Pasaron los meses y el 24 de septiembre de 1.936 el Dr. Luis Sardi, Presidente del Consejo Municipal de La Grita, recibe un telegrama de la casa comercial Alemana Gathmand, en el que le informa que a solicitud del General José María García, ha pedido a Alemania el reloj.

En enero de 1.937 llega el reloj a al puerto venezolano de Puerto Cabello y en marzo es trasladado a La Grita, junto a los técnicos Alemanes que vinieron exclusivamente a instalarlo y dejarlo en funcionamiento. Se tropezaron con la barrera del idioma pues en la iglesia quienes estuvieron prestos a atenderlos y ayudarlos fueron don Inocentes Méndez y José María Urrea, quienes a través de señas vencieron el obstáculo comunicacional y el reloj finalmente fue instalado e inaugurado en abril de 1937 con mucha algarabía por parte de los pobladores de La Grita.

En gratitud a su gesto la municipalidad de La Grita nombró al General José María García “hijo adoptivo de La Grita”

Pasaron los años y el tic tac del reloj marcaba los pasos del tiempo y el progreso de La Grita, y fue Ángel María Urrea quien habiéndose quedado con las lecciones aprendidas de los técnicos Alemanes, continuó haciendo el trabajo de mantenimiento y enseñó todos los pormenores al sacristán Luis Guerrero, para que continuara el oficio de no permitir que el reloj dejara de medir el tiempo Gritense.

Actualmente y siguiendo casi que la tradición y enseñanza de su padre Ángel María Urrea, es Jorge Urrea quien junto a otras personas se encargan de darle el respectivo mantenimiento para que 79 años después de su puesta en funcionamiento siga este legendario reloj marcando el tiempo de La Grita.

Fuentes consultadas:

Méndez Moreno, Ricardo. La Verdad Atalaya Gritense. San Cristóbal octubre de 2000

Pulido, Luis Hilarión. Santo Cristo de La Grita, 400 años de historia. Mérida julio de 2010

JASGJULIO2016

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s