Venezuela en la inopia

Juan Alberto Sánchez García

De niño era común escuchar a la gente llana y sencilla usar el término “inopia” para referirse a tal o cual situación que se estuviera viviendo bien en su entorno familiar o en cualquiera otra circunstancia. Y era tal la precisión en el uso del vocablo que no dejaba lugar a dudas del por qué su utilización, pues inopia no es más que pobreza o indigencia.

Son innumerables las teorías y conjeturas que hoy hacen los expertos de cualquier tendencia política o disciplina académica, sobre la real situación que padece Venezuela; sin dejar de lado las justificaciones y trapos rojos de quienes dirigen los destinos del país para justificar su incapacidad manifiesta, trapos rojos por cierto que hace rato ya están desteñidos tal y como las encuestas de opinión lo reflejan.

El propio Hugo Chávez le decía en una entrevista a la hija del che Guevara “Venezuela es un país rico habitado por pobres” y ni más ni menos en eso sigue convertido el país desde que el 6 de mayo de 1830, José Antonio Páez y Francisco de Paula Santander, decidieron separar a Venezuela de La Gran Colombia. Y que a pesar de las inmensas riquezas naturales y potencialidades estudiadas y vociferadas una y mil veces a los cuatro vientos, sigue el país en esta inopia y penuria.

Difícil resulta ahora hacer comparaciones con indicadores estadísticos de la Venezuela de antes y la de ahora, pues esas cifras duermen en las penumbras de las mazmorras, no habiendo forma ni manera de conocer a ciencia cierta la evaluación real del país. Y por eso lamentablemente todas las cifras que cualquiera dice nadie las puede refutar o contradecir, porque el Banco Central de Venezuela y el INE responsables de las estadísticas del Estado, brillan por su ausencia y están ya prácticamente convertidos en una entelequia.

Asusta y asombra escucharle decir a un profesor titular de cualquier universidad venezolana, que ya su vida económica está prácticamente en el umbral de la línea de pobreza, si así anda un venezolano que estudió seis años de primaria, cinco de bachillerato, cinco de universidad, tres de maestría y cuatro de doctorado, cómo podrá andar el de a pie que no tuvo acceso a la educación, que no tiene profesión definida, que está sin empleo y que además vive en condiciones de insalubridad, sin hospitales dotados de los mínimos insumos y además ahora con el aderezo de escasez, desabastecimiento, inseguridad, si allá llueve aquí no escampa y ya casi llegando a la anarquía, que cobija por igual a todos los venezolanos.

Este es el sombrío y tenebroso panorama que tiene la patria de Bolívar, donde quienes regentan el país pueden tener las excusas que sean, pero igual, no tienen validez si no han sido capaces de enfrentar esta realidad con racionalidad y sentido común la que diariamente les estalla en la cara.

Hay quienes creen en soluciones mágicas y abrigan la esperanza que este vendaval pasará pronto, sin percatarse la profundidad de la crisis que vive Venezuela en todos los órdenes; ya lo que pasa diariamente en cualquier barrio, pueblo o ciudad cuando la gente sale a buscar comida es de pronóstico reservado. La presión ejercida en la frontera por el pueblo para pasar a Colombia a comprar comida raya en lo insólito, a casi un año de cierre de la frontera nada se ha hecho concretamente para resolverlo, a no ser las miles y miles de declaraciones y deseos pero como dice el pueblo “deseos no preñan”

Desde hace años se le ha venido vendiendo al ciudadano la idea de la paz y la gente la ha comprado, para prueba véanse los números de los procesos electorales hasta hace poco; ha habido una permanente cantaleta de que “solo yo garantizo la paz” “o nosotros, o el caos” ¿y eso a cambio de qué? A que hoy ocupe Venezuela deshonrosos lugares en economía, violencia, desabastecimiento, escasez, pobreza y pare usted de contar ?. Como decía Alí Primera que sigue siendo el cantor del pueblo “y cual paz/ si quieren dejar/ el mundo como esta/ayúdenla/ayúdenla/que sea humana/la humanidad”

Es muy difícil y preocupante el atolladero y lo entrampado que esta el país, con la particularidad que muchos ni siquiera le paran a lo que está sucediendo y solo esperan el amanecer del nuevo día para ver como transcurrirá la jornada y del como vaya viniendo le vamos dando en esta Venezuela en la inopia.

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