
Domingo de Reflexión
PÁRAMO AMIGO
Por: Juan Alberto Sánchez García
La humanidad, de forma acelerada, viene creando día tras día las condiciones propicias para su propia desaparición. El «cambio climático», fenómeno derivado del mal manejo de los recursos naturales por parte del ser humano, ha provocado que ya en pleno siglo XXI estemos sintiendo sus efectos: temporadas de lluvias extremas con desastres naturales y épocas de calores impensables que terminan cobrando vidas, millones de personas sin acceso al agua.
Los páramos en el mundo se encuentran distribuidos en Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Costa Rica, África, Asia y Oceanía, tal como lo señala el libro Los Páramos en el Mundo, editado en Quito (Ecuador) en 2003 por un equipo interdisciplinario de expertos (material disponible en la red).
De los cuatro países andinos señalados, Venezuela ocupa el cuarto lugar con solo 2,661 kilómetros cuadrados de páramo, frente a Colombia que posee 14,434 km², Ecuador con 12,603 km² y Perú con 4,200 km². Estos ecosistemas venezolanos se encuentran ubicados, en su mayor extensión, en los estados Trujillo, Mérida y Táchira.
El estado Táchira, que es el que nos atañe, cuenta con una superficie de 209 kilómetros cuadrados de páramo distribuidos en 15 de sus 29 municipios. De ellos, los de mayor superficie son: Uribante (Pregonero) con 71.34 km², Jáuregui (La Grita) con 67.31 km² y Francisco de Miranda (San José de Bolívar) con 33.31 km².
Las cimarroneras, páramos y lagunas que poseen estos municipios de montaña son los responsables de ofrecer el líquido vital para el consumo humano de más del 80% de la población tachirense, además de proveer agua para la producción agrícola de un poco más de 10,000 hectáreas de hortalizas y papa.
Hoy corremos el riesgo acelerado de que, si no cuidamos y preservamos estos espacios, nuestro destino esté sentenciado: desapareceremos. Por ello, más que una obligación, existe la necesidad de que la municipalidad gritense establezca una MANCOMUNIDAD de Páramos con Uribante y Francisco de Miranda, para que en conjunto encaren, con programas de conservación y preservación, la defensa de sus únicos reservorios de agua.
La agricultura intensiva de La Grita consume al año una cantidad de agua equivalente a la que necesitaría una población de casi dos millones de habitantes; sin embargo, a esto se le presta poca atención. Pareciera que pesa más la vanidad y la avaricia que el pensamiento en las generaciones futuras. Actualmente, existe la costumbre de exhibir en La Grita, cada 26 de diciembre, las extraordinarias gandolas que transportan hortalizas y papa a más de 150 municipios del país. Es irónico que se celebre esa prosperidad y riqueza que se le debe a los páramos, pero no exista un solo día en el calendario local dedicado a reconocerlos e internalizarlos en la comunidad como el bien preciado, estratégico, único e insustituible que nos regaló la naturaleza.
No existe un programa estratégico de cuidado y mantenimiento para estos ecosistemas, donde el Frailejón ha venido siendo desplazado por la ganadería y la agricultura en zonas prohibidas. ¿Serán importantes los páramos? (La Grita posee 6,731 hectáreas de ellos). La respuesta es contundente: un solo metro cuadrado de páramo produce diariamente un litro de agua. JASG. 22 MARZO 2026