
Crónica visual gritense
Liria Ostos Contreras
Por: Juan Alberto Sánchez García
La familia Ostos Contreras se trasladó a La Grita en 1957, motivada por el firme propósito de hallar una mejor educación para sus hijos. Se establecieron en la carrera siete, entre calles tres y cuatro, lugar donde echaron raíces y forjaron su porvenir. Sus padres, oriundos de Umuquena y la aldea Santo Domingo, provenían de la tierra caliente, pero fue en el clima de montaña donde consolidaron su hogar.
En aquellos tiempos, el estudio poseía una profunda connotación social; era el valor máximo y la vía predilecta para el ascenso social y hasta economico. Por aquel entonces, era común escuchar la máxima: «Estudien, que es lo único que les quedará de herencia y nadie se lo podrá quitar». Aquella premisa fue el norte de este grupo familiar: todos sus hijos se convirtieron en profesionales, dedicados en su mayoría al apostolado de la enseñanza.
Liria culminó su educación primaria en la Escuela Jáuregui e, inmediatamente, ingresó al Colegio Santa Rosa de Lima, donde obtuvo el título de «Normalista» (maestra). Su carrera profesional comenzó en una aldea inhóspita de la época, en las cercanías de Coloncito. Era una escuela de techo de paja a la que solo se llegaba tras una caminata de dos horas; allí, los pupitres eran rudimentarios, fabricados por las manos de los propios padres de familia.
Con el paso del tiempo, Liria logró su traslado de regreso a La Grita, donde laboró durante años en la Escuela Padre Maya. En ese tránsito vital, contrajo matrimonio con Jacinto Noguera, con quien formó una familia de ocho hijos. Hoy, ese legado se extiende a ocho nietos y un bisnieto, un grupo familiar que continúa la tradición de servicio en el mundo de la educación y las ciencias agronómicas.
Liria fue siempre una mujer consagrada a su hogar y a su aula, pero su vocación y el anhelo de superación la impulsaron a obtener la Licenciatura en Educación en el Instituto Gervasio Rubio. Finalmente, tras más de treinta años de servicio ininterrumpido al magisterio, obtuvo su merecida jubilación.
Hoy, Liria sigue viviendo en su amada Grita, profundamente agradecida con la vida y orgullosa de la familia a la cual continúa dedicada con el mismo amor de siempre. JASG.