VENTANA A LA VIDA

Ventana a la vida

EL VALLE DE VENEGARA

Por: Juan Alberto Sánchez Garcia

Así parece hablar esta postal gritense, un lienzo verde que nos muestra, desde la sinuosa carretera Trasandina, el esplendor del valle de Venegara. Aquí, la agricultura no es solo un oficio; es el alma, el latido y el motor de una prodigiosa comunidad de agricultores incansables. Hombres y mujeres que, día a día, desafían el clima, las circunstancias y labran la tierra con manos firmes para que ocurra el milagro cotidiano de producir alimentos.

El tiempo no se detiene y el progreso dibuja el futuro. Es muy probable que, en cien o doscientos años, la mancha urbana transforme el paisaje y Venegara se convierta en un pueblo donde ya no quede tierra fértil que sembrar. En ese mañana, sus habitantes vivirán de los servicios y de actividades conexas a una agricultura que se habrá mudado más allá, resistiendo con fuerza en los predios vecinos de Sabana Grande, Llano Largo y los entrañables Pueblos Hondos: Abajo y Arriba.

Pero mientras ese futuro llega, aquí sigue Venegara de pie, fiel a sus raíces, labrando su legado agrícola con orgullo y llevando el fruto de su esfuerzo a las mesas y hogares de toda Venezuela. JASG.

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