Agricultura necesaria

Juan Alberto Sánchez García

La agricultura, reza un viejo adagio, es necesaria tres veces al día, (desayuno, almuerzo y cena) de manera que no hay discusión alguna posible sobre la importancia estratégica que esta actividad representa para la especie humana.

Venezuela fue perdiendo paulatina pero rápidamente su perfil agropecuario, en la medida que el petróleo se fue apoderando de la economía del país, y es que resultaba atractivo económicamente hablando, que se dejara de lado la agricultura como parte importante de la estructura vertebral de la nación, con la chorrera de dólares que empezaron a fluir en el erario público como ingresos petroleros, resultando para los planificadores y manejadores de la cosa pública, mas cómodo y fácil importar la comida y exportar el petróleo, estimulados por los países consumidores de petróleo, quienes a su vez son altos productores y exportadores agrícolas.

Asi se fraguó el modelo económico venezolano eminentemente rentista y dependiente del petróleo, a pesar de los grandes esfuerzos emprendidos por muchos venezolanos consientes de la situación para disminuir la brecha de las importaciones agrícolas, resultando dificultoso y pareciera que cada día tiende a complicarse.

Luego de haberse ensayado diferentes alternativas económicas para hacer convivir la agricultura con el petróleo, los logros son poco halagadores, por lo abismal que resultan ambas actividades como generadoras de divisas, que al final es lo que cuenta en la economía del país.

La soberanía alimentaria, no pasa de ser un ejercicio mental de importantes pensadores y visionarios del mundo, que auscultan y observan la fragilidad y vulnerabilidad que tiene una nación frente a la “incapacidad” para producir buena parte de los alimentos que sus habitantes demandan, lógicamente los ingresos petroleros le dan capacidad de maniobra y musculo financiero, para comprar alimentos en el exterior.

Venezuela viene atravesando un caudaloso rio con serias dificultades, hasta 1998 importaba anualmente en promedio unos 2 mil millones de dólares en productos agrícolas para completar el abastecimiento interno, en 1999 comienza un vertiginoso ascenso en las importaciones agrícolas hasta llegar en el año 2013 a la cifra sencillamente escalofriante 9 mil 756 millones de dólares, que si bien es cierto, sirvieron para alimentar al pueblo venezolano, no menos es cierto que con ese dinero invertido en la agricultura de aquí, hubiese resultado como la canción popular con “real y medio compre la cabra” pues hoy si se hubiese planificado con sentido y visión de país soberano, tendríamos “la cabra, el cabrito y el real y medio”

Y es que este extraordinario país tiene todo para para gozar de soberanía alimentaria: según JJ.Montilla existen 54,5 millones de hectáreas para el desarrollo agropecuario distribuidas asi: agrícola 7,3 millones de hectáreas, mixtas 9,3, pecuarias 18,4 y forestal 19,5; recursos hídrico, petroquímica (fertilizantes) gente vinculada ancestralmente a la actividad agrícola, un buen agrosoporte físico de silos de almacenamiento, sistemas de riego, vialidad rural y urbana, presas almacenadoras de agua generadoras de electricidad y riego, sin dejar de mencionar que hay que importar una serie de insumos para completar la cadena productiva, pero que se tiene la capacidad para darle los tres golpes diarios de comida a sus 30 millones de habitantes con un alto componente nacional, con la salvedad de que siempre habrá que importar algunos productos como por ejemplo el trigo.

Resulta inconcebible que se sigan copiando políticas ya probadas que son un fracaso, como esa de importar ganado lechero, menospreciando los centros de recría públicos del MAT y Las Universidades Nacionales, junto a los centros privados, los que en conjunto pueden perfectamente ir mejorando y sustituyendo el rebaño nacionales, rescatar el ganado raza Limonero en el Zulia o el Carora en Lara, junto a los excelentes productores de novillas F1 que existen y de cuya calidad nadie duda, otro tanto se puede hacer con la producción de semillas, teniendo el país capacidad técnico – científica, instalaciones y equipamiento de laboratorios de biotecnología para producir buena parte de la semilla de papa que anualmente se importa; solo los tres estados andinos (Trujillo, Mérida y Táchira) según cálculos propios, siembran anualmente 38 mil hectáreas de hortalizas y papa, requiriendo 31 mil toneladas de semilla; vale recordar que Venezuela se abastecía de semilla de Café con producción nacional a través de las estaciones de investigación del viejo FONAIAP ahora llamado INIA, tales como la de Portuguesa, así como la estación de Bramón en el municipio Junín del Táchira que fue referencia nacional e internacional de la caficultura venezolana, en investigación y transferencia tecnológica.

Venezuela demanda mensualmente 676 mil toneladas de alimentos para abastecer la población y hoy en mayor proporción se importan, pudiéndose producir buena parte en el territorio agrícola nacional; menos mal que los países productores de alimentos agrícolas no se han organizado y carterizado, como sucede con el comercio del petróleo en el mundo, en una OPEPA (Organización de Países Exportadores de Productos Agrícolas) de allí que la tarea sigue pendiente, y más temprano que tarde se resolverá, para que Venezuela tenga su agricultura necesaria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s