Niño campesino

Juan Alberto Sánchez García

Los niños campesinos han sido criados al calor de la brega diaria de sus padres, ellos junto a sus madres, jamás aparecen en los análisis económicos cuando se revisan los gastos en mano de obra de una cosecha, pues a pesar del gran apoyo que recibe el agricultor de su esposa y sus hijos en las faenas agrícolas, nunca se refleja su trabajo en las cuentas.

Un niño campesino Jaureguino al llegar de la escuela y sin aun haber recibido su almuerzo, lo manda su mamá a llevarle el almuerzo a su papa allá cerro arriba, al barbecho donde este humilde campesino esta desde muy tempranas horas labrando la tierra, le acompaña su inseparable perro y el radio para oir música, noticas y saber quien murió hoy en el pueblo.

El niño sale apurado de la cocina con la vianda caliente a llevarle la comida a su papá, ya suena el himno nacional, cuando lleva unos cuantos minutos caminando y soportando el olor tan agradable que desprende la comida y su hambre está en plena ebullición, sigue caminando y pensando en esa carne guisada con papas, el arroz, la sopa de arveja y los chochecos que van en cada uno de los compartimientos de la vianda.

Cada minuto que pasa por ese camino en forma de serpentina se le hace una eternidad y cada vez más empinado, lo que lo lleva a parar su caminar debajo de un frondoso árbol de los pocos que ya queda, descansa un poco y toma la decisión de abrir la vianda para saborear algo de la comida.

Su cansancio y hambre es de tal cuantía, que sin pensarlo dos veces, inicia la faena de comerse parte de la comida de su papá; una vez saciada esta necesidad de amortiguar el hambre, arregla la vianda y nuevamente emprende su camino y misión cerro arriba hasta que llega al barbecho, donde el viejo le espera con ansias de almorzar, pues está allí trabajando desde muy temprano, como todo campesino venezolano que levanta y acuesta el sol.

El viejo se dispone a abrir la vianda que ya viene un poco fría, con la sorpresa de que solo hay un compartimiento con la sopa, los otros dos compartimientos están vacíos, por lo que interroga al niño sobre esta anomalía y el por qué están los compartimientos sin comida, y el niño con toda la ingenuidad que caracteriza a esos bellos seres humanos, le comenta que subiendo para el barbecho se tropezó y se cayó, por lo que la comida se le botó y lo único que pudo recoger fue la sopa ……………!!!!

©JASG 2010

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