Agricultura andina

Juan Alberto Sánchez García

Trujillo, Mérida y Táchira, conforman lo que generalmente se denomina Los Andes Venezolanos, las características topográficas, climatológicas y de suelos, le proporcionan la particularidad de producir con mucha eficiencia hortalizas de piso alto y tubérculos como la papa en los denominados “Valles Altos” zonas geográficas que están por encima de los 1 mil metros sobre el nivel del mar hasta los 2 mil 500 metros, donde se practica una agricultura intensiva en el uso de los recursos para producir.

Los principales rubros que se producen en estos valles intermontanos andinos están: ajo, pimentón, apio, pepino, repollo, remolacha, zanahoria, tomate, cebollín, cebolla, cilantro, lechuga y papa; según cifras del MAT y Corpoandes; Mérida siembra 20 mil 592 hectáreas, seguido de Táchira con 9 mil 471 hectáreas y Trujillo con 7mil 847 hectáreas.

Las 37 mil 910 hectáreas que en total siembran anualmente los estados andinos, de hortalizas y papa, tienen una altísima demanda de insumos, sin los cuales, lógicamente sería imposible producir.

Es asi como necesitan anualmente en los estados andinos, en promedio 30 mil 955 toneladas métricas de semillas, siendo el mayor requerimiento el de semilla de papa, pues los tres estados cultivan al año unas 16 mil hectáreas de papa en promedio.

Las semillas, en la estructura de costos de los cultivos señalados, representa más del 60 por ciento, lo que le infiere una alta connotación de importancia y que en el caso venezolano casi toda la semilla debe ser importada.

De allí lo que significan y representan las semillas, para la producción de papa y hortalizas en los Andes Venezolanos, situación actualmente dificultosa porque la mayoría de las semillas son importadas de casas productoras, sobre todo alemanas y norteamericanas.

Las semillas son uno de los principales cuellos de botella que tiene la agricultura de los países cuyo nivel de desarrollo no ha logrado romper con esta dificulta de producir sus propias semillas, teniendo que recurrir a los países productores que venden híbridos y transgénicos en la mayoría de los casos.

Colombia, con una de las agriculturas más fuertes en América Latina, ha logrado desarrollar algunas semillas de hortalizas y papa, autoabasteciéndose en semilla de papa, rubro de alta producción y consumo en ese país, y que países como Venezuela siempre han afrontado esta dificultad.

La soberanía alimentaria pasa por producir buena parte de los alimentos que demandan sus ciudadanos, pero como lo decíamos anteriormente, esa producción esta obligatoriamente amarrada a una serie de insumos, que hoy son dificultosos y costosos encontrarlos en el mercado nacional, por la situación cambiaria.

Por eso es titánica la tarea del gobierno nacional y los gobiernos estadales y hasta municipales, en mancomunar esfuerzos, con universidades y centros de investigación, para logar en conjunto, apoyar a ese grupo de mujeres y hombres productores agrícolas, cuya misión es por lo demás loable y estratégica.

Ser productor agrícola hoy en Venezuela, podría decirse que es casi un acto de heroísmo, pues a pesar de las dificultades, tropiezos, trabajas y la diatriba política permanente, son capaces de producir, como sucede con los horticultores y paperos andinos, que semanalmente abastecen la mercadería nacional con estos rubros, a través de diferentes mecanismos, siendo uno de los más populares, las ferias de las hortalizas.

La Grita 16 Abril 2015

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