Al anochecer del 27 de noviembre de 1942

 

Juan Alberto Sánchez García

Cuando el trajinar diario terminaba luego de un día de fuerte trabajo de sol a sol en las faenas agrícolas de los campos Cobrenses, y al calor del fogón teñido de negro brillante, se cumplía con la cena familiar, luego venía en el gran aposento o corredor de la vieja casona, la reunión para rezar el santo rosario, norma católica transmitida de generación en generación y que todos los días debía efectuarse.

El 27 de noviembre de 1942, hace hoy exactamente 73 años, fue un día atípico y anormal para los pobladores de El Cobre, se sentía nostálgico el transcurrir del tiempo, con un cielo encapotado sin la presencia del sol; el frio se apoderó del pueblo hasta que por la tarde casi entrada la noche, los habitantes de esta comarca comenzaron a presenciar una inusual y pertinaz lluvia que no cesaba y las dos calles principales del pueblo se fueron convirtiendo al discurrir de la tarde, en una pequeña quebrada que fue aumentando su caudal hasta ocasionar esa desastrosa inundación, que dejó un saldo de más de 200 muertos, según lo relata el Dr. Ricardo Méndez Moreno en su libro La Verdad, Atalaya Gritense.

La Grita no pudo ser ajena como tampoco lo fue el resto de los tachirenses, la solidaridad se hizo presente frente a los estragos que causó este fenómeno natural que la gente llamó inundación y que luego de estudiado lo sucedido los expertos en la materia la denominaron “Tromba Marina” y un juglar a decir de Méndez Moreno, lo relató de esta manera:

En noviembre veintisiete

Del año cuarenta y dos,

Quiso castigarnos Dios

Con una inmensa creciente

El Cobre con voz ferviente,

Le clamaba al Santo Cristo

De La Grita que lo ha visto

Obrar milagros profundos

Pues es el rey de los mundos

Que castiga y salva al mismo

Fueron decretados tres días de duelo en el estado Táchira y hubo la solidaridad de la comunidad estadal y nacional, pues en un buen tramo desapareció la carretera trasandina, los cultivos agrícolas, gallinas, cochinos, vacas, ovejas y bueyes, corrieron con la inundación, la amarga y triste desaparición.

Recordamos hoy este acontecimiento con la idea de contribuir a difundir la historia local, que tanta falta nos hace para mantener vivo el recuerdo de los acontecimientos que marcaron el destino de nuestras comunidades.

Fuente Consultada:

Dr. Ricardo Méndez Moreno. La Verdad Atalaya Gritense. San Cristóbal año 2000

Conversación con Eliseo Zambrano, Cronista de El Cobre

©JASG27112015

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