Abraham “el misionero gnóstico”

Juan Alberto Sánchez García

Su nombre de pila es: Dionisio Abraham Guerrero Romero, nace en un hogar humilde de La Grita en 1957, hijo de Amadeo Guerrero (+) y Consuelo Romero (+) integrando de una familia de 7 hermanos.

Cuenta con orgullo que su padre fue un albañil de prestigio profesional y trabajó en la construcción del seminario Kermaría y de La Iglesia de Los Angeles.

Transcurre su infancia en La Grita estudiando hasta quinto grado en la escuela parroquial, ya que por sus inquietudes hacia la lectura un tío lo observa con bastante dedicación y se lo lleva a vivir a Los Teques, donde hace su sexto grado, ingresando luego a un liceo militar que quedaba ahí mismo en Ramo Verde al lado de la escuela de Guardias Nacionales.

Cursa hasta tercer año de bachillerato y luego de andar por Caracas y entrar en contacto con mucha gente en diferentes organizaciones, se decide a cursar el primer año de Ciencias en el seminario de San Antonio de Los Altos, porque ya tenía inclinación religiosa; era lector de filosofía y en su cabeza andaba un mundo de ideas reclamándole acción.

Comenta alegremente Abraham, que ese año que estuvo en el seminario, llegó de Roma convertido en Diacono y pronto a ordenarse Sacerdote Mario Moronta a quien conoce y estima mucho, igualmente conoció al cardenal José Ali Lebrun Moratinos, pero al no encontrar apoyo económico de la iglesia para seguir su carrera sacerdotal, abandona los estudios formales y se dedica a la lectura y la predica de La Gnosis, la cual abraza como su filosofía de vida allá por los años 70.

Abraham es una persona muy humilde y desprendida, siempre lo acompaña frente a su pecho un crucifijo de madera, su vestimenta blanca el pelo un poco largo que le hace juego con la barba, lo que despierta en la gente un halito de amistad y cariño, desprendiendo inmediatamente una aureola de amistad; ese es Abraham, ni mas ni menos; dice que nadie lo desprecia, la gente le oye su prédica y es un ser humano inofensivo.

Cuando uno conversa con Abraham abundan las ideas que a veces se agolpan, desaparecen y vuelven al camino de la conversación, es inagotable en el hablar, va construyendo una y otra idea que hilvana con gran maestría hasta hacerla entender por los interlocutores.

Trabajó muy poco en caracas en el museo de Bellas Artes como guía, esa fue otra ventana que utilizó para hacer amistades en la Academia de la Historia y en La sociedad Bolivariana de Caracas; habla de los amigos que visitaba en el otrora Congreso Nacional, como Reinaldo Leandro Mora, Chitty La Roche, Luis Enrique Oberto, Ramón J. Velázquez, Pompeyo Márquez, entre otros; ya las secretarias lo conocían y al entrar le entregaban un paquete de libros que el diputado o senador le habían dejado.

Dice que siempre ha vivido de la limosna que la gente le entrega, que por temores sociales en La Grita nunca sabían de qué vivía cuando estaba en Caracas o en otras ciudades, pero un buen dia decidió por necesidad pararse en la esquina de la calle tres con carrera 6 en La Grita, a eso de las tres de la tarde, a pedirle limpiamente con su frente muy en alto ayuda a la gente que por ahí transita.

Viaja regularmente a Colombia a evento gnósticos, se va a Maracaibo, pasa por Maicao, llega a Santa Marta donde dice que la pasa muy bien con los maestros de la gnosis, y todo ese periplo lo hace sin dinero, solo cuenta con la ayuda de la gente que lo ve como un predicador en el desierto.

Abraham vive en La Grita, en la calle 8 del barrio Fátima en su casa materna, su únicas compañías son los libros y las convicciones filosóficas que siempre están rondándole por su cerebro; en el comedor de la casa hay una mesa ocupada casi totalmente por libros y un cuarto lleno de cajas de libros que dan hasta el techo; le pregunto que por qué no los saca de las cajas y los arregla en estantes sencillos de madera y solo atina a reírse; los vecinos lo quieren y cualquiera informa sobre él, cuando se va a recorrer Venezuela o a Cucuta, Bucaramanga, Santa Marta y Medellín en Colombia, esos vecinos entienden que se va el “misionero de la paz” y que más temprano que tarde regresará.

Acompaña el traslado del Cristo de La Grita al Santuario y religiosamente todo 6 de agosto se le ve en la procesión con su camisa blanca, su Cristo de madera colgándole en el pecho, pantalón negro y alpargatas de suela.

Este es Abraham, otro Gritense que deja huellas en su andar…………!

© JASG 2015

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