El Primer niño polizón

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Tejiendo Historias
En El Calvario de La Grita
El Primer niño polizón

Por: Juan Alberto Sánchez García

En 1961, un niño de escasos diez años, se perdió de su casa en la carrera tres de El Calvario; su ausencia se notó a la hora de la comida (cena) porque su silla quedó vacía y la vecindad estaba alerta y preocupada, lo buscaron por el pueblo y nadie daba razón.

En El Calvario, parte baja del pueblo de La Grita, existió un próspero comerciante: Maximiliano Robles, nacido en Santa Ana del Valle, aldea cercana a La Grita, y quien a temprana edad se convirtió en un intermediario que llevaba en su flota de camiones carga de hortalizas para Maracaibo y Barquisimeto, de allá traía víveres, los sabrosos mangos y la sal en grano que en su casa molía y vendía en el mercado municipal y en las bodeguitas del pueblo.

Desde el día jueves de cada semana, comenzaba el movimiento en la carrera tres entre calles tres y cuatro donde vivía Maximiliano Robres, el sector se convertía en un hervidero de agricultores que arrimaban la carga que se alistaba. Para la época, tres grandes camiones Ford 750 se disponían a ser cargados para salir a su destino final: Maracaibo y Barquisimeto, consuetudinariamente el día sábado a eso de las cinco de la tarde, se despedían con el rujir del motor y la alegre corneta.

Ese día sábado, fin de semana, salíeron los tres camiones de Maximilano Robles en caravana desde La Grita hasta Agua Viva por la carretera Panamericana, pues no existía la carretera Machiques – Colón por Perijá, y allí de disponían, dos camiones para Maracaibo y uno para Barquisimeto. Eran largas jornadas de 13 y 15 horas, hasta el lugar de destino. Al llegar a Maracaibo, se tenía que embarcar el camión en una gabarra para cruzar el lago hasta el malecón donde se realizaba la venta y descarga.

Una vez acordada la negociación, se comenzó a quitar la lona al camión e iniciar la descarga de la mercancía bajo la inclemencia de la altísima temperatura que caracteriza a Maracaibo; de repente brotó de entre los bultos de papa, zanahoria y repollo, un niño que los choferes de los camiones conocían, su carita delataba el cansancio por el viaje, todos quedaron sorprendidos, lo bajaron del camión, le dieron a tomar agua y después lo regañaron. Llamaron a La Grita y le dieron la noticia a Maximiliano Robles, quien inmediatamente la transmitió al papá del niño; la algarabía de sus amiguitos fue inusual, todos en la cuadra celebraron el acontecimiento y lo que para ellos fue un acto de heroísmo.

Pero el niño ya bajado del camión y atendido, le contó al chofer que él tenía en Maracaibo a un hermano que era Guardia Nacional, al que inmediatamente localizaron y tremenda sorpresa cuando vio a su menor hermanito en el comando; le contaron lo sucedido y lo dejaron ahí con su hermano hasta el dia lunes que regresaron a La Grita.

Al retornar el camión a La Grita, traían al niño “Polizón” en el puesto de adelante, estrenando ropa y sin documento de identificación alguno, en las alcabalas suponían que era hijo del chofer y no le solicitaban identificación, así regresó a su pueblo el primer polizón que tuvo La Grita. Los vecinos comentaban <qué vaina tienen los muchachos de hoy> <cómo se le ocurre a ese mico meterse entre los costales de papa, de vainas no se murió con el calor> pero en todo caso fue recibido en su cuadra como un pequeño héroe por la hazaña cometida, la cual fue premiada con la sonrisa y algarabía de los vecinos porque apareció sano y salvo, y por su papá que lo recibió en la casa con unos cuantos correazos que le marcaron la vida para no volverlo a hacer.

Su hermano, el guardia, les envió a sus otros tres hermanos y a su papá un regalo: un fuerte para cada uno y veinte bolívares a su padre, lo que no aminoró la rabia del padre, solo sus tres hermanitos celebraban con mucha alegría y a escondidas en la casa la proeza de su hermanito y los cinco bolos que le trajo a cada uno.

Y Maximiliano Robles, tuvo que poner a los obreros a vigilar cuando se cargaban los camiones, se les hacía una minuciosa y última revisión, antes de ponerle la lona protectora a la carga, para que no siguieran apareciendo niños polizones Gritenses en Maracaibo.

JASGnov2018

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